Los secretos del vestuario: así se vive el día de partido en El Glorioso
Detrás de cada partido hay historias, bromas, tensiones y alegrías. Te contamos qué pasa en los vestuarios antes de que suene el pitido.
17 de junio de 2026
¿Qué se cuece en los vestuarios del Glorioso?
Mira, yo no estoy en los vestuarios —obvio— pero hablamos con gente que está cerca, que conoce cómo funciona la dinámica interna de este equipo, y lo que sale es fascinante. El Alavés no es uno de esos equipos donde hay grietas, donde los egos explotan por todas partes. Aquí hay un ambiente de hermandad, de gente que se respeta, que trabaja para el mismo objetivo.
Los veteranos son clave. Son esos que llegan temprano, que hablan con los más jóvenes, que transmiten la filosofía de lo que significa jugar en El Glorioso. No es solo ganar partidos; es mantener la identidad, respetar el escudo, entender que detrás de cada uno de nosotros hay un pueblo entero que cree.
Hay algo que la mayoría no sabe: la música en el vestuario. Antes de salir al campo, suenan canciones que motivan, que generan ese ambiente de unidad. No todas son iguales; depende del rival, del momento de la temporada. Pero ese ritual es importante, es parte del protocolo mental que los chicos viven antes de entrar en batalla.
Las bromas mantienen la tensión a raya.
En cualquier vestuario de fútbol hay risas. Aquí también. Los compañeros se gastan bromas los unos a los otros, se retan, se animan. Algunos son más callados, otros más extrovertidos, pero todos entienden que el trabajo es colectivo. No hay jerarquías del ego; hay jerarquías de experiencia, de liderazgo, de respeto ganado en el campo.
Los más jóvenes aprenden observando a los veteranos. Ven cómo se preparan, cómo abordan un partido, qué mentalidad llevan. Es una escuela de fútbol, pero también de vida. Porque cuando hablas con exjugadores del Alavés, la mayoría dice lo mismo: aquí aprendimos valores que nos han servido después.
Y luego está la cuestión del descanso. Las lesiones, los esfuerzos, la recuperación. El cuerpo técnico monitorea constantemente quién está en condiciones, quién necesita más cuidado, qué ajustes hacer. No es magia, es ciencia mezclada con experiencia.
Los rituales que nadie entiende pero funcionan.
Cada futbolista tiene sus rituales personales. Algunos tocan cierta parte del vestuario antes de salir, otros visibilizan cosas específicas mentalmente. No son supersticiones tontas; son mecanismos que les ayudan a gestionar la presión, a canalizar esa adrenalina en algo productivo.
En el vestuario femenino del Alavés pasa algo parecido pero con matices. Las chicas también crean vínculos fuertes, también entienden lo que significa. Hay ese apoyo mutuo, esa sororidad que hace que cuando una falla, todas estén ahí. La Liga F es cada vez más exigente, cada vez más competitiva, y nuestras Babazorras lo saben.
La conversación después del partido: eso sí que es interesante.
Depende de cómo haya ido el resultado. Si ganamos, la música, las risas, el ambiente es de celebración contenida pero real. Si perdemos, hay análisis, hay conversaciones sobre qué salió mal. El cuerpo técnico analiza, los jugadores reflexionan, y todos saben que el próximo partido es la oportunidad para enmendar.
Lo que es seguro es que en El Glorioso no hay lugar para las excusas baratas. Hay crítica constructiva, hay responsabilidad, hay ese sentido de deber que caracteriza a los equipos de verdad.
Vive cada córner, cada gol y cada parada con máxima intensidad.
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