Post-Alavés: tres puntos que nos mantienen vivos en la lucha
El equipo supo sufrir cuando fue necesario. Analizamos lo que funcionó, lo que no, y por qué este resultado es oro puro en esta fase de la temporada.
17 de junio de 2026
¿Qué vimos de El Glorioso?
Ayer fue de esos partidos donde el resultado final dice una cosa y el fútbol que se vio dice otra. Tres puntos: eso es lo que importa en LaLiga, eso es lo que va en el casillero. Pero si miramos más allá, vimos un Alavés que sufrió, que luchó, que entendió que no siempre puedes jugar a tu ritmo y que a veces hay que saber defenderse.
El primer tiempo fue nuestro. Dominamos territorialmente, propusimos, generamos peligro. Luis Rioja estuvo activo en banda como siempre, creando espacios, buscando esa acción que desequilibrase. El rival fue un poco torpe en defensa, cometió errores, y nosotros los aprovechamos. Gol temprano: eso cambia la psicología del partido. Cuando marcas en Mendizorrozako, el ambiente se pone a tu favor, el equipo crece, la confianza sube.
El segundo tiempo: donde se ve la mentalidad.
Cuando llegó la segunda mitad, el rival salió dispuesto a complicarnos. Cambió su táctica, metió más gente en defensa, apretó más arriba. Aquí es donde muchos equipos pierden los partidos: cuando tienen que mantener, cuando tienen que defender, cuando la belleza del fútbol se transforma en gestión de riesgos.
El Alavés lo entendió. No fuimos tan vistosos, es cierto, pero fuimos inteligentes. Bajamos líneas cuando fue necesario, comprimimos espacios, generamos ruido en zona defensiva. Y ahí está la madurez de este equipo: sabe cuándo atacar y sabe cuándo repliegarse.
Hubo un momento, digamos alrededor del minuto 70, donde la presión rival fue asfixiante. Tuvimos que hacer rotación de balón rápida, buscar el contraataque, no dejarnos atrapar en el centro del campo. Aquí el peso del equipo recayó en la mediapunta y en defensa, en esos que no siempre salen en los titulares pero que marcan la diferencia.
Luis Rioja otra vez fue determinante, pero esta vez de otra forma.
El Txarnego tuvo un partido menos ofensivo que otros, es cierto. Pero defensivamente, cuando le pidieron que ayudase, ahí estaba. El talento no es solo atacar; también es saber leer el partido, estar en el sitio correcto en el momento correcto. Eso lo hizo bien.
La defensa funcionó. El rival no generó ocasiones claras, apenas inquietó al portero en situaciones de peligro real. Eso habla de una defensa concentrada, que comunicaba, que se ayudaba mutuamente. Cuando ves eso, sabes que el equipo está en buena forma mental.
El contexto de la temporada: por qué estos tres puntos son oro puro.
Estamos en una fase complicada de la Liga. Cada punto es valioso, cada victoria cuenta más que un gol. El Glorioso no puede permitirse lujos, no puede darse el lujo de perder partidos en casa. Este resultado nos mantiene en la lucha, nos mantiene esperanzados, nos recuerda que hay vida después de los momentos difíciles.
En comparación con la jornada anterior, nota la diferencia. A veces ganar es bonito porque juegas bien, pero a veces ganar es hermoso porque sabes que tenías que hacerlo aunque no fuese fácil. Ayer fue de las segundas.
¿Qué mejorar para las próximas jornadas?
Tuvimos seis minutos —digamos entre el 65 y el 71— donde casi nos meten un gol. Eso no puede volver a pasar. Necesitamos mayor precisión en transiciones, más claridad en los pases de salida cuando el rival presiona alto. Pequeños detalles que en LaLiga hacen la diferencia entre ganar 2-1 y empatar o perder.
Pero oye, celebremos. El Glorioso ganó, los tres puntos están en el casillero, y eso es lo que cuenta cuando llega el final de temporada. Ahora a pensar en el próximo rival, a recuperar energías, a mantener esta mentalidad ganadora.
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