Post-mortem del partido: los babazorros hicieron qué, exactamente? Analizamos lo que pasó
El partido terminó. Las emociones aún están altas. Aquí va el análisis frío (bueno, relativamente frío) de qué salió bien, qué no, y qué esperar de aquí en adelante.
17 de junio de 2026
Cuando termina un partido del Alavés, lo primero que necesitas es aire. Luego, un café. Y después, un análisis que te ayude a entender qué viste realmente en los 90 minutos de batalla. Porque sí, porque eso es lo que fue: una batalla albiazul contra una defensa rival que no se rendía.
¿Qué hizo el equipo bien?
Miremos las cosas positivas primero, que en una ciudad como Vitoria-Gasteiz necesitamos eso. El Alavés salió al campo con una intensidad que se notaba desde la primera línea. La presión en los primeros 25 minutos fue asfixiante — ese fútbol que queremos, ese fútbol que pedimos ver en Mendizorroza. Luis Rioja, como siempre, fue un vendaval por la banda. La defensa se mantuvo sólida, sin grandes sobresaltos. Recuperábamos balones, los limpiábamos rápido, y buscábamos transiciones verticales. Todo eso que funciona cuando un equipo pequeño juega contra uno más grande: velocidad, verticalidad, carácter.
¿Dónde nos faltó pegada?
Aquí es donde duele, porque tuvimos ocasiones. Mira, en LaLiga los errores te castigan, y creo que eso fue lo que pasó. En el primer tiempo, teníamos espacios claros, clarísimos. Pero la última línea de pase no fue precisa. Es una cosa sutil, pero decisiva. El rival se defendió bien, es cierto, pero nosotras podríamos haber sido más filosas. Faltas de criterio en el área, decisiones apresuradas en los últimos metros. Eso que separa ganar de no ganar cuando los talentos son similares.
¿Y ese segundo tiempo?
El equipo se vino arriba cuando el marcador estaba en contra — eso es lo que define a los grandes competidores. No nos rendimos, buscamos, presionamos. Hubo una media hora donde realmente merecimos más. Pero el fútbol es así, a veces la recompensa no llega cuando la buscas con todas tus fuerzas. Los cambios que hizo el técnico fueron correctos, intentaba refrescar, buscar aire nuevo. El esfuerzo fue total.
¿Qué nos dice esto de cara al futuro?
Que estamos en el buen camino. Sí, hablamos de un partido donde no ganamos, pero los babazorros jugaron como babazorros. Con rabia, con inteligencia, sin rendirse. En una temporada larga como LaLiga, estos partidos son lecciones. Te enseñan dónde puedes mejorar, qué necesitas cuidar.
El equipo femenino, mientras tanto, fue más efectivo. Y eso también es importante verlo. Las chicas del Alavés Femenino jugaron con una claridad que a veces envidias: sabían lo que querían hacer, lo hacían rápido, y los goles llegaron. Eso es lo que el fútbol premia: eficiencia. Nuestros babazorros lo aprendieron hoy.
¿Qué esperar del próximo partido?
Recuperación mental, física, y de autoestima. Un partido perdido duele, especialmente cuando crees que merecías más. Pero en Mendizorroza, en esta ciudad, sabemos que cada viernes o domingo es una nueva oportunidad. El siguiente rival no sabe lo que se le viene encima — un equipo albiazul enfadado, hambriento, con ganas de demostrarse a sí mismo que hoy fue un accidente, no una tendencia.
Eso es lo bonito de ser babazorra: el fútbol es esperanza renovada cada 90 minutos.
Vive cada córner, cada gol y cada parada con máxima intensidad.
Empieza con 5€ y doble depósito
#AnálisisAlavés #PostPartido #DepartivoAlavés #BabazorrosMentality